La administración del tiempo es una habilidad que podemos desarrollar desde que somos niños. Este período es una excelente oportunidad para aprender a gestionarlo.

Algunas ideas para que esta estadía en casa sea positiva para todos:

1 – Crear un momento, en un ambiente tranquilo, donde puedan conversar acerca de los objetivos de cada día. Pueden hacerlo diariamente o semanalmente. Conversar sobre las obligaciones, tareas, responsabilidades, gustos, momentos compartidos de comida o descanso, etc.

Pueden ir escribiendo o dibujando cada objetivo tipo etiqueta o carteles. Por ejemplo: desayuno, almuerzo, merienda, cena, tareas, lectura, juegos de mesa, televisión, algún quehacer domestico, alguna responsabilidad en el cuidado de otro ser vivo (mascota o plantas), orden de algún sector de la casa, ducha, lavado de manos, sueño, cocinar o ayudar en alguna tarea a otro familiar.

2 – Armar un horario semanal (puede ser de lunes a viernes) en un tamaño que sea visible para todos.

Crear tramos de una hora o media hora. Por ejemplo de 8 a 8:30, de 9 a 10.

Colocar los carteles pensando en hacer pequeños descansos de media hora cada hora y media transcurrida de trabajo o tarea. Se van a dar cuenta de que el tiempo pensado alcanza para todo lo que se propongan hacer. Y de esta manera, la convivencia será más armoniosa y placentera.

3 – Cada integrante puede tener su horario personal donde se resalten con el mismo color los momentos y lugares compartidos por todos los miembros del hogar. Les sugiero ponerlos en algún lugar a la vista y al alcance de todos. Esto permite respetar los lugares y elementos que pueda necesitar alguna persona sin caer en discusiones.

4 – Es importante ser flexibles en las rutinas y no tan estrictos en el cumplimiento de los horarios, duración u orden de las tareas. Tomar cada situación para repensar con el niño sobre la construcción de sus rutinas del día siguiente. Cada niño es diferente y cada proceso tiene diferentes tiempos para cada uno.

5 – Darle la libertad de que ellos propongan los límites reflexionando sobre la importancia de determinarlos. Cuándo hacer un descanso, cuándo dejar de jugar, qué acciones tienen consecuencias negativas o positivas en los demás. Toda actividad debe tener un inicio y un final, y eso es un límite. Los objetivos que deben alcanzarse diariamente son límites también.

Por último, quiero destacar la importancia de reflexionar sobre las horas de descanso. Es importante que este tiempo también sea gestionado y planificado conscientemente. Nuestro cerebro necesita dormir las horas necesarias para estar saludable (además de nutrirse con alimentos y actividades que lo pongan en acción). Está científicamente probado que los niños deben dormir entre 8 y 10 horas en esta etapa de sus vidas.

Como familias somos responsables de acompañarlos y ayudarlos en la gestión de sus tiempos.

Por Tatiana Schepis, docente titular de 3er grado