El 4 de octubre de 2006 fue sancionada la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que establece que “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal”.

Andrea Orlandini, integrante del Gabinete Psicológico de nuestra Institución, nos cuenta por qué es importante hacer cumplir esta ley y cómo pueden los padres acompañar a sus hijos en el desarrollo de la salud mental, emocional y sexual.

¿Qué actividades realiza la escuela en el marco de la Ley de Educación Sexual Integral?
Si bien la ley 26.150 fue promulgada en 2006, las estadísticas dicen que sólo 2 de cada 10 estudiantes reciben educación sexual. En INA trabajamos sobre esta temática en todos los niveles: inicial, primario, secundario y terciario. Realizamos jornadas dos veces por año, donde conversamos con los alumnos sobre temáticas e inquietudes que ellos mismos proponen.

¿Por qué es importante que esta ley se cumpla?
La ESI es fundamental porque engloba un montón de aspectos que tienen que ver con cuidados personales, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, vínculos afectivos, desarrollo de la inteligencia emocional, el respeto por el cuerpo, la higiene y, fundamentalmente, el amor y el erotismo, siempre tratados desde un lugar de conciencia e información.

¿En qué momento es conveniente comenzar a hablar con los chicos sobre temas vinculados a la sexualidad?
Creo que a partir de sala de 3 años ya es importante empezar a trabajar sobre los límites del propio cuerpo y del cuerpo ajeno; de lo público y lo privado; y de cómo aprender a reconocer los diferentes sentimientos y sensaciones. Eso hace que los chicos puedan desarrollar una inteligencia emocional que en el futuro le permitirá construir mejores vínculos con ellos mismos y con los demás.

¿Es decir que no hay que esperar a que los chicos pregunten?
Hay que empezar mucho antes. De todas formas los chicos preguntan, aunque no siempre lo hacen con palabras. Muchas veces preguntan a través de síntomas y actitudes que reflejan situaciones particulares a las que debemos prestar atención. Si observamos cómo se vinculan esos chicos con sus pares, nos daremos cuenta de que necesitan respuestas mucho antes de que efectivamente pregunten.

¿Por qué es importante que los padres continúen trabajando sobre estos temas en casa?
Es fundamental que los padres estén presentes, que acompañen y que estén interiorizados en las temáticas que tratamos en las jornadas escolares. El colegio tiene la responsabilidad humana de transmitir ciertos conocimientos, pero la familia tiene la obligación moral de educarlos en valores que trascienden a lo pedagógico.

¿Qué sucede cuando los padres no tienen todas las respuestas a las inquietudes que plantean sus hijos?
Los padres no tienen por qué tener todas las respuestas. Tranquilamente pueden pedir un tiempo para buscar o pedir información, por ejemplo, en el colegio, donde siempre serán bien recibidos. Lo importante es que estén presentes y que escuchen a sus hijos.

Andrea Orlandini es Licenciada en Psicología egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es especialista en familias y parejas. También es Sexóloga Clínica y tiene un Máster en Programación Neurolingüística (PNL). Lleva más de 22 años trabajando en la prevención y promoción de la salud. Es la Co-Autora del Diccionario del Amor y el Erotismo publicado en 2010, y colaboró con el libro Mochilas Vacías escrito por Silvia Macri publicado en 2018. Entre otras cosas, se dedica a dar charlas sobre Educación Sexual para niños, niñas, adolescentes, padres y madres.